Las palabras pueden... provocar emociones, empatía, arrancar de uno mismo esa Soledad brutal que, a veces, se instala de okupa en tu espíritu... Desnudar impúdicamente un pensamiento; erradicar el vacío; tornar posible lo imposible; alentar la curiosidad; mover cimientos; reivindicar cada día un sueño... Sólo eso, todo eso... en un ovillo de palabras por desenredar.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Baila conmigo,
amor,
al filo de una palabra;
llévame a tí en cada sílaba tónica;
que marquen las tildes los pulsos que arrastran tu labio al mío.
Baila conmigo,
amor,
en las esquinas de los silencios
que
se escuchan como ruido de trenes que viajan por raíles de lluvia.
Bailemos círculos,
amor;
antiguas líneas rectas que fueron búsqueda fértil.
Baila conmigo,
amor,
sobre las líneas de mis manos:
desdibújalas, por favor...
escribe un nudo de versos:
el verso del destino,
el verso de la vida,
y
susúrrame al oído la vida
que trazaste para mi...
Eva López Álvarez
http://www.youtube.com/watch?v=kVT-XykIKkM
jueves, 6 de noviembre de 2014
miércoles, 15 de octubre de 2014
Trazar elipses;
buscar esquinas
[oscuras]
para besar[te]
en tus líneas rectas...
Enredar cientos de miles de curvas
[bruma, nebulosa; tu]
en el segmento acotado entre tu realidad y la mía.
Crear intersecciones imposibles:
donde las leyes enumeran tangentes,
secantes
y
conjuntos disjuntos
Escribir "bersos" a golpe de labio húmedo,
olvidado de caminar desiertos...
Escribir "bersos" a golpe de labio húmedo,
olvidado de caminar desiertos...
Eva López Álvarez
viernes, 10 de octubre de 2014
Umbral es la nuca desnuda;
dejar palabras anidadas entre fronteras
[banderas blancas;
estandartes mudos]
alfileres de madera liberan lienzos de cortinas que ciegan;
acarician la piel del alma los dedos de las intenciones
[lejos las manos;
pura falacia la distancia]
munición de versos la penumbra misericordiosa
que cercena los amarillos
[preñados de realidades]
Eva López Álvarez
domingo, 11 de mayo de 2014
Desolación es encontrar a cada paso las huellas que no busco [no logro encontrarte]; andar las aceras y desandarlas para reconocer al menos unos pasos, los míos, siempre solos. Y no encontrate.
Asfalto de pájaros sin alas que reptan angulosos pasados; y los árboles, desnudos de hojas en las que escribir ¿dónde estás? y anotar mi dirección por si un día, tal vez, solo tal vez, te decides a buscarme.
Y que nada te toque; equidistancia perfecta en derredor tuyo. Lejos. Ajeno.
Abandono es tropezarte con los pasos que anduvieron otros que jamás se quedaron contigo. Tacones sin tapa vestigio de la prisa. Botas fuertes como la soledad abrigo de los charcos cuando se llenan de fracasos. Zapatitos de princesa que huyó descalza [jamás dejó de croar la rana; yermo su beso; prostituída su ingenuidad]. Y sandalias; sandalias que no lograron vestir de verano los pies que dibujaban el pavimento con trazos de invierno eterno.
Ventanas que no miran; eso es la Tristeza. Puertas de vanos cerrados en vano [huyeron todas las palabras hace siglos].
Abulia es el cielo que ya no quiere llorar. Rotas las nubes: secas de bocas de rictus amargos como la hiel. Los besos en la bolsa de la basura.
Y caminar. El alma bajo el sombrero. La cremallera entreabierta por la que un día se escapaban caricias, sellada de ausencias.
Caminar.
Lloviéndome a cántaros las huellas que no busco
[no logro encontrarte]
Asfalto de pájaros sin alas que reptan angulosos pasados; y los árboles, desnudos de hojas en las que escribir ¿dónde estás? y anotar mi dirección por si un día, tal vez, solo tal vez, te decides a buscarme.
Y que nada te toque; equidistancia perfecta en derredor tuyo. Lejos. Ajeno.
Abandono es tropezarte con los pasos que anduvieron otros que jamás se quedaron contigo. Tacones sin tapa vestigio de la prisa. Botas fuertes como la soledad abrigo de los charcos cuando se llenan de fracasos. Zapatitos de princesa que huyó descalza [jamás dejó de croar la rana; yermo su beso; prostituída su ingenuidad]. Y sandalias; sandalias que no lograron vestir de verano los pies que dibujaban el pavimento con trazos de invierno eterno.
Ventanas que no miran; eso es la Tristeza. Puertas de vanos cerrados en vano [huyeron todas las palabras hace siglos].
Abulia es el cielo que ya no quiere llorar. Rotas las nubes: secas de bocas de rictus amargos como la hiel. Los besos en la bolsa de la basura.
Y caminar. El alma bajo el sombrero. La cremallera entreabierta por la que un día se escapaban caricias, sellada de ausencias.
Caminar.
Lloviéndome a cántaros las huellas que no busco
[no logro encontrarte]
Eva López Álvarez
Que mi cuerpo
[entra],
tu hogar, amor.
Abrir ventanas;
quitar candados,
tender puentes como brazos abiertos.
Que venir a mi cuerpo,
amor,
volver a casa;
sentirte en casa, al fin.
Y mi piel, en cambio, cada día distinta
[no la encontrarás jamás igual];
ajena a los lunes,
a los despertadores,
a las agendas
[intacto el sabor de hogar].
De mi espalda, amor,
brota una raíz
Y mi piel, en cambio, cada día distinta
[no la encontrarás jamás igual];
ajena a los lunes,
a los despertadores,
a las agendas
[intacto el sabor de hogar].
De mi espalda, amor,
brota una raíz
[para cuando necesites un suelo]
y
la cuna de unas alas
y
la cuna de unas alas
[para cuando quieras infinito]
De mi boca, amor,
besos con sabor al vuelo de un caballo de cartón...
Y mi alma
[enredada en la carne de tus intenciones]
prepara café para dos
mientras deletrea en silencio tu nombre.
Eva López Álvarez
De mi boca, amor,
besos con sabor al vuelo de un caballo de cartón...
Y mi alma
[enredada en la carne de tus intenciones]
prepara café para dos
mientras deletrea en silencio tu nombre.
Eva López Álvarez
jueves, 8 de mayo de 2014
Prepararé dos tazas de café,
amor
no importa que no estés
[si estás].
Encenderé un cigarro,
mientras los versos prenden solos;
[hiedra voraz crecida de los termómetros en rojo]
Recordaré
cada segundo que no vivimos
mientras vivo estas horas ausentes de mí.
Mudaré la piel sometida a la memoria [tirana];
para regalártela ahora;
desmemoriada.
Y
no importa que no estés
[si estás].
Encenderé un cigarro,
mientras los versos prenden solos;
[hiedra voraz crecida de los termómetros en rojo]
Recordaré
cada segundo que no vivimos
mientras vivo estas horas ausentes de mí.
Mudaré la piel sometida a la memoria [tirana];
para regalártela ahora;
desmemoriada.
Y
besarte;
al filo de lo imposible...
en un tiempo que no existe...
al filo de lo imposible...
en un tiempo que no existe...
Eva López Álvarez
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





