martes, 24 de septiembre de 2013



Hay canciones que arañan el alma;
                       que escuecen;
                       que queman.

Hay canciones que te dejan expuesto, 
                                           vulnerable, 
                                           frágil, 
                                           desnudo, 
                                           desprotegido de toda coraza.

Hay canciones que te arrancan de cuajo esa lágrima que guardabas bajo siete llaves en un rincón olvidado de ayer.

Hay canciones que hacen nacer dos alas en tu espalda cansada.
Hay canciones que le dan vuelos a ese detalle absurdo que le da sentido a tu cordura.

Hay canciones que pinchan como aguijones y otras que acarician la capa mas profunda de tus sentidos.

Hay canciones que dejan tu cuerpo laxo, inerte, como si hubiese logrado, al fin, encontrar cuanto anhelaba.

Hay canciones que visten de hoy tus minutos de antaño. Y las hay que visten de rojo tu ajada americana negra. Otras te ponen un nudo en la garganta que ahoga cuantas palabras quisiste decir.

Hay canciones que son tu sinónimo y otras que te contrarían.

Hay canciones que te llevan al INFINITO y otras que te escupen a la cara lo fugaz de un día, de un siglo, de una vida.

Hay canciones que ensanchan tu pecho; que se crecen; que te regalan esa dicha fugaz que no puede durar mas que unos minutos.

Hay canciones que son como una bendición. Y otras que son una maldición. Y también hay otras que parecieran un conjuro, un mantra, una oración.

Hay canciones que te preguntan por qué y otras que encierran la respuesta a tu por qué.

Hay canciones que son de piel. 
                             Y otras de hueso.

Hay canciones que te concretan.
       Las hay que te describen.
       Las hay que te limitan. 
       O te explicitan.

Hay canciones que te alimentan y las hay que te dejan hambriento.

Hay canciones para un minuto... o para cada minuto de tu vida.

Hay canciones que te afirman y las hay que te niegan (por mas que tu lo niegues).

Hay canciones que le arrancan de cuajo la mitad de las hojas al calendario de tu vida.

Hay canciones que te devuelven la paz.

Hay canciones que traducen esa quimera que se pasea [osada] por tus adentros.

Hay canciones que difuminan tus arrujas y otras que te escupen a la cara un mañana inevitable.

Hay canciones que abren un agujero negro en tu corazón y otras que alivian, que curan, que sanan.

Hay canciones que saben a miel y otras que saben a hiel.

Hay canciones que te recuerdan que estás vivo y otras que te arrastran al abismo.

Hay canciones vestidas de hoy que recordarás mañana.

...
...
...

                                                                                                                     Eva López Álvarez


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